Un grupo de estudiantes de primaria de una escuela de la localidad, llegaron de paseo al Parque Natural Metropolitano. Luego de un hermoso recorrido por uno de sus senderos, cuando venían de regreso al edificio de administración para dar por terminada su gira turística ecológica, un mono que los observaba decidió meterse a buscar galletas en la mochila semi abierta de uno de los pelaos.

De regreso a la escuela, para sorpresa de todos, el curioso animal los saludó diciéndoles: “hace tiempo quería salir del Parque para conocer cómo son y cómo viven los humanos”. Los niños quedaron boquiabiertos y uno de ellos gritó: ¡Waooo, este mono hablaaa! Qué pritty! Bruno, el dueño de la mochila, sugirió que para cumplir sus deseos le pusieran el uniforme y lo llevaran a la escuela. Como su maestra Dorita era medio cegata, le dirían que se trataba de un estudiante de intercambio. Tony dijo: “hay que ponerle un nombre”… Isa y Paty simultáneamente gritaron “GUILLE”, Cali, Pepo y todos los demás dijeron: “Sííí, GUILLE, GUILLEEE, GUILLEEE”. Así surgió, Guillermo Del Bosque, alias Guille.

Con el pasar del tiempo, el mono se ganó el aprecio y respeto de todos, llegó a ser uno de los líderes del grupo, al punto que cuando llegaron las vacaciones escolares, les pidió que lo acompañaran de regreso al Parque para presentarle a sus amigos: el ñeque, el gato solo, el pájaro carpintero, el colibrí y por supuesto, a sus hermanos los monos. Les dijo que a todos ellos les encantaría que otros niños, sus padres y hasta los visitantes extranjeros los fueran a visitar más a menudo, porque de esa forma aprenderían la importancia del respeto a la naturaleza, como fuente de vida para el planeta.

Los pelaos se entusiasmaron tanto después de conocer más del parque y las muy diversas especies que lo habitan, que decidieron convertirse en guías turísticos de sitio. Cada uno de ellos, con una gorra y una camiseta representativa de cada animal del bosque, haría el recorrido de los senderos, desde la perspectiva de estos. Así, los visitantes del Parque podrían ir una y otra vez sin aburrirse y cada gira sería una experiencia distinta y maravillosa.

Esta historia de fantasía tiene el propósito de que cada uno de nosotros con nuestra familia y amigos visitemos más el Parque Natural Metropolitano y todos nuestros parques nacionales. Que su Patronato, administradores y colaboradores se pongan en modo de turismo. Que las autoridades locales y nacionales se den cuenta de la importancia de poner en valor nuestros atractivos turísticos naturales y culturales. Que las empresas socialmente responsables patrocinen estas iniciativas y que los turistas que llegan a nuestro país tengan así más sitios que conocer y disfrutar.

Alguien dijo una vez que todos debíamos ser como niños, otros dicen que todos tenemos algo de niños. A los niños les encantan los parques. Si no van es porque los adultos no los llevamos. Es más fácil dejarlos frente al televisor o que jueguen con sus aparatos electrónicos, viviendo terribles fantasías.

Panamá es un gran parque turístico lleno de atractivos, trabajemos todos juntos, en familia, para promoverlos y preservarlos!

Alberto Quirós Jaén. Ex abogado, ex publicista y empresario turístico.